FUERZA ENARD

FUERZA ENARD

POR MÁXIMO BUCETA

La reforma tributaria apunta, entre otros cambios, a cerrar el ENARD, ente que alimentó la ilusión de cientos de deportistas argentinos. ¿Los deportistas perderán el financiamiento que habían conseguido?

Carrera atlética, cerámica griega, Metropolitan Museum, Nueva York, 530-520 a.C.

El artículo 124 de la Reforma Tributaria propuesta por el gobierno, puso en alerta a todo el mundo deportivo en Argentina. Desde hace ocho años, gracias a la creación del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), la actividad deportiva nacional ha tenido un gran auge, producto de lo recaudado por este ente en todos estos años. La ley 26.573, sancionada a fines de 2009, propone a un organismo de derecho público no estatal a gestionar y coordinar todo lo recaudado para la implementación y desarrollo de políticas de altos rendimientos. El inciso A del artículo 39 de la ley, dispone que dicho organismo se financie con el “producto de un cargo del 1% aplicado sobre el precio que el abono que las empresas de la telefonía celular facturan a sus clientes, neto de IVA”.

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Gerardo Werthein, presidente del COA

Desde 2009 a la fecha, la inversión que tuvo el deporte olímpico nacional fue de 2.500 millones de pesos aproximadamente, cifra que le permitió a casi dos mil deportistas prepararse con las comodidades básicas prácticamente resueltas. A su vez, alentó a tantos otros a creer que no estaban solos, sino que había un ente que los respaldaba sin depender de los ínfimos aportes estatales, como ocurría hasta ese entonces. Los deportistas argentinos vieron que su trabajo para competir dignamente tenía un sostén desde lo económico y que los arduos esfuerzos para llegar de la mejor manera posible a los torneos en donde nos representan, ya no era en vano.

En medio de la incertidumbre que inunda a todo el mundo deportivo debido a la propuesta de disolver el ENARD, la pregunta que rebota en mi cabeza es: ¿El estado le dará una vez más la espalda al deporte? Si nos basamos en las décadas previas a la creación del ENARD, es bastante probable que la respuesta sea desalentadora para los amantes de todas las disciplinas deportivas, y fundamentalmente para quienes la practican. En más de una oportunidad, los deportistas y atletas argentinos tuvieron que autofinanciarse para participar de competencias internacionales, incluido Juegos Olímpicos. Ese pasado, no tan lejano, habla de la acefalía institucional y el gran desinterés por parte de los organismos estatales por sobre las actividades deportivas.

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Paula Pareto, campeona argentina de judo

La importancia que tiene el deporte en la sociedad está por encima de la práctica profesional. El deporte debe ocupar un lugar preponderante en la vida de todo ser humano y es por eso que el Estado  no puede coartar su desarrollo. Desde el punto de vista físico, mejora la condición de vida de la persona; más aún si se desarrolla en un espacio seguro, con materiales y equipamientos acordes. Desde el aspecto psicológico, el ejercicio permite mejoras ante hechos que provoquen estrés, depresión o ansiedad. A fin de cuentas, si se atendieran a estas consideraciones básicas, es ineludible que el estado debe incentivar y fomentar su práctica, así como apoyar económicamente a nuestros deportistas para que física y psicológicamente trabajen en la plenitud de sus posibilidades.

Consagraciones olímpicas como la de Paula Pareto en judo, en los Juegos Olímpicos de Río 2016, o la de Sebastián Crismanich en taekwondo, en Londres 2012, ejemplifican a la perfección la importancia que tuvo el ENARD en la última década. Sin este organismo el logro obtenido por ellos hubiese sido muy difícil de concretar. Más allá de estos hitos conseguidos, hay tantos otros deportistas que pudieron ser parte, que pudieron participar, que pudieron sentir que su esfuerzo y sacrificio diario valía la pena. Este cambio casi radical que vivió el deporte en la última década esperemos que no se detenga, con o sin reforma tributaria.

 

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