DESMACRICOMIALIZACIÓN

DESMACRICOMIALIZACIÓN

POR MILAGROS MON

La semana pasada, se dio a conocer un decreto que modifica a reglamentación de la Ley Nacional de Salud Mental, sancionada en el 2010. ¿Cómo plantarnos frente a un Gobierno que se auto proclama republicano pero viene por todos nuestros derechos?

Hace dos años empecé a cranear y dar forma a mi tesina de grado. Elegí investigar la implementación de la Ley Nacional de Salud Mental en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde la comunicación. Recuerdo que en ese momento mi tutora desaconsejaba a los y las estudiantes que aborden la implementación de planes o programas porque muchas veces, frente al cambio de gestión o de autoridades de distintas dependencias,  los planes se desarticulan o desaparecen. “En este caso es una ley, así que es distinto. Para adelante”. Era septiembre del 2015.

Todo lo que vino después ya es historia conocida. País amarillo y globos de colores.  Una de las características que desplegó el macrismo en su gestión fue la utilización de decretos de necesidad y urgencia para tomar medidas salteando la participación parlamentaria. Lo vimos, por ejemplo, en el caso de la Ley de

Circus of Horrors (1960)

Servicios de Comunicación Audiovisual, modificada por esta vía al día siguiente de la asunción del nuevo Presidente.

En los últimos días ha trascendido la noticia de un cambio por decreto de la reglamentación de la Ley Nacional de Salud Mental. Dicha ley constituye un avance en términos de derechos. Se centra en una perspectiva desmanicomializadora, contemplando la salud mental desde una perspectiva integral, que no agota los padecimientos en cuestiones biológicas sino que involucra las dimensiones sociales, culturales, habitacionales de los usuarios. Dentro de sus puntos nodales, la ley fortalece la atención primaria en salud mental y el trabajo desde equipos interdisciplinarios. También regula las internaciones y prohíbe explícitamente la creación de nuevas instituciones psiquiátricas tanto públicas como privadas.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) publicó un documento al que adhieren diversas organizaciones sociales y asociaciones profesionales donde alertan sobre los puntos más preocupantes del decreto que ha circulado.  En principio, reinstala la idea de la atención basada en aspectos biológicos, excluyendo el trabajo y la mirada desde otras disciplinas. Y también un enfoque tutelar en relación a los usuarios, reconociendo expresamente que una persona puede ser declarada incapaz.  Quita de la competencia del Ministerio Público de Defensa la designación de la máxima autoridad del Órgano de Revisión de la Ley y se la adjudica al Ministerio de Salud de la Nación, por lo tanto la Autoridad de aplicación de la Ley pasa a ser quién designa a los que se encarguen de controlarla. Además, legitima el manicomio bajo el nombre de “hospitales especializados en psiquiatría y salud mental”. Es decir, se lleva puesta de lleno una ley vanguardia en materia de salud mental, que ha sido fruto de amplios consensos y debates por parte de distintos sectores.

 

Ley Nacional de Salud Mental (Ley 26657)

Frente a este avasallamiento solo queda la organización. Diversas instituciones y organizaciones vinculadas al campo de la salud mental y los derechos humanos, junto a organizaciones estudiantiles y académicas se pronunciaron la semana pasada en una conferencia de prensa desarrollada en el Centro Cultural de la Cooperación. Allí manifestaron su desacuerdo con los cambios que el decreto pronuncia y plantearon la necesidad de pensar en un plan de lucha.

El avance de los autoproclamados defensores del republicanismo sobre todos nuestros derechos no nos sorprende. Son las mismas caras que ordenaron el ingreso de topadoras y autorizaron la brutal represión a usuarios, periodistas y trabajadores del Borda en abril del 2013.

Los tiempos que corren nos obligan a estar alerta. Cuando creíamos que ciertos derechos conquistados eran innegociables, el macrismo nos recuerda una y otra vez que no tendrán pudores ni les temblara el pulso para intentar derribarlos uno a uno. Rigen tiempos de corporaciones y la médica es una de ellas. Rigen tiempos de avasallamiento institucional y el decreto es un mecanismo que tienen como punta de lanza para perpetuarlo. Nos toca organizarnos, nos toca dar visibilidad a los conflictos, defender lo conquistado, salir a la calle. Son nuestras únicas, y potentes, herramientas.

 

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